| TRIANGULO DEL FRAUDE O DIAMANTE DEL FRAUDE? |
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| Blog de Criterios y Doctrinas - Papeles de mi firma | ||||||
| Escrito por Pedro Miguel Lollett R. - CFE | ||||||
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TRIANGULO DEL FRAUDE O DIAMANTE DEL FRAUDE? Continuando con el análisis de las diversas teorías que pretenden explicar el fraude, y habiendo revisado la teoría del “Triangulo del Fraude”, es importante revisar una teoría que, aún cuando no se le conoce un origen definido o determinado, ha estado circulando por diversos medios y espacios académicos y seudo académicos, y que se denomina como “El Diamante del Fraude” aún cuando algún otro también la menciona como “El Cuadrado del Fraude”. Por considerar que se trata de solo una variación, de carácter interpretativo o especulativo del “Triangulo del Fraude”, al analizar esta propuesta teórica, forzado es referirnos nuevamente a la teoría propuesta por Donald R. Cressey, para ilustrar la semejanza entre ambas.
Introducción General
En principio, es importante entender que el fraude se refiere a actos intencionales perpetrados por seres humanos utilizando el engaño. Es de recordar entonces, que los elementos constitutivos básicos del fraude son: LA INTENCION y EL ENGAÑO.
El estudio de las diversas razones por las cuales la gente comete los delitos en general, y los fraudes en particular, son y han sido una ocupación permanente en quienes combatimos este flagelo desde distintas perspectivas, trincheras y enfoques. Diferentes disciplinas científicas, como la criminología, la psicología, la psiquiatría, la sociología, etc. han hechos importantes aportes, pero desafortunadamente, aun no se ha encontrado una respuesta única y definitiva que oriente y enmarque una teoría universal que explique este fenómeno, vale decir, el por que las personas cometen fraude, y sobre todo, que los motiva e induce a cometerlo una primera vez. El fraude como expresión social, es una manifestación muy compleja, consecuencia de la interacción muy dinámica de un importante número de factores de muy diversas índoles. El estudio de las causas del fraude, aunque no resulta sencillo, y esta basado ineludiblemente en un alto contenido de subjetividad doctrinaria, es un elemento primordial de soporte, no sólo para concentrarse adecuadamente en las medidas correctivas y disuasivas del mismo, sino que, y esto es muy importante, permite construir las bases de una eficaz política y estrategia de prevención. Todos estos estudios e investigaciones, permiten o coadyuvan hacer diagnóstico del fraude, adecuando los objetivos y las estrategias de la empresa en cada caso u oportunidad. Es de señalar que, aunque determinados tipos de fraude son comunes a determinados tipos de empresas, negocios o industrias, es evidente que, no es posible expresar un solo conjunto de causas del fraude, de validez única, exacta y general, para todo tipo de organización, empresa o institución. Por otra parte, los factores aludidos antes, no operan como variables matemáticos, por lo que no es de esperar, rigurosas fidelidades de toda realidad, a los modelos o teorías que se propongan, por más adecuadas y actuales que parezcan, sino que estos factores, actúan como elementos sobre los que las personas tienen una concreta percepción, que además de no ser estática, ella evoluciona, y no solo al ritmo de la evolución de la sociedad, sino de las propias mutaciones que alcanza o logra, resultantes de las actividades correctivas, disuasivas y preventivas desplegadas.
La Mutabilidad del fraude Como en el caso de las bacterias y los virus en el organismo humano, que mutan como consecuencia de haber soportado los antibióticos y antivirales de turno, el fraude también muta y se transforma; en relación a la mutabilidad del fraude, se ha señalado, y con no escasa razón, que es, uno de los elementos característicos de perpetración del fraude, logrando su adaptación a las nuevas realidades económicas y sociales, a las nuevas medidas y controles, logrando burlar lo que se consideraba la última barrera de protección. Hemos expresado en distintas conferencias que, no es que exista un ilimitado número o tipos de fraudes, sino que hay muchas variaciones de un mismo tipo de fraude, son como una suerte de muchos matices de un mismo color. Esta acotación es esencial al propio fraude y a sus formas de manifestarse, pues necesariamente, el fraude se da respecto a unas circunstancias especificas y concretas, en claro desafío a medidas de control interno, estrategias y políticas antifraudes, frente a unas normas (criterios) establecidas e igualmente frente a unas determinadas vigilancias y formas de gestionar y operar en la empresa, organización o institución. Esta mutabilidad es un factor importante de riesgo en la empresa, sobre todo, cuando se planifica para un período largo de tiempo y no se incluyen mecanismos de flexibilización y adaptación a las respuestas que provocan, o donde no hay, un monitoreo frecuente de la efectividad de los controles, sobre todo en operaciones de muy alto riesgo, o donde la incidencia de fraude es significativa. Para reconocer, detectar y prevenir exitosamente el fraude, el Examinador de Fraudes o el Auditor Forense, deben tomar en cuenta la mayor cantidad posible de variables, tantas como le sean posibles, y tiene además que, observar y entender profundamente, el cómo los seres humano se comportan, bien de manera individual, bien en grupos, bien como individuos influenciados por el grupo. Es en la conducta humana y/o el comportamiento individual del hombre, donde se deberá buscar y encontrar respuestas a este enigma. En la criminología, como ciencia auxiliar del derecho, así como en casi todas las ciencias sociales, las teorías pugnan entre sí, para lograr la aceptación general, siendo recurrente que, ninguna de ellas satisfaga plenamente a los académicos y estudiosos de este campo de estudio, aún cuando, y ello hay que reconocerlo, muchas de ellas, han aportado respuestas importantes, que si no definitivas, han permitido avanzar en el camino. Pero como en todo, y aquí no es la excepción, la sociedad evoluciona, y con ella y en ella, el hombre, así como las motivaciones o razones para actuar en una u otra dirección. |
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